Lo que ojalá hubiera sabido, de un marido que ha pasado por ello.
Kate escribe casi todo lo que aparece aquí. Pero este texto no es suyo. Se lo ha cedido a Brent – el arquitecto técnico de TALIA y la persona que vio cómo se desplegaba todo esto desde el otro lado – porque esa perspectiva merece su propia voz.
Unos dos años después del comienzo de lo que ahora sabemos que era la perimenopausia, le dije algo a mi mujer, Kate, en lo que todavía pienso: “Ya no te reconozco.”
De puertas afuera no había cambiado nada – seguía trabajando a tope, seguía sosteniéndolo todo, seguía siendo la persona en la que todos se apoyaban. Pero algo había cambiado de una forma que ninguno de los dos sabía nombrar. Estaba enfadada, llorosa, ansiosa. Se sentía mal con su cuerpo de una forma que no era nada propia de ella. Se le olvidaban las cosas, perdía una palabra a media frase y eso la inquietaba mucho. Sencillamente no era ella, sobre todo conmigo, pero los niños también andaban con pies de plomo.
Entonces, una noche se despertó de un sueño profundo con un ataque de pánico grave. Nunca había tenido uno. Lo achacamos al estrés, a un divorcio complicado y a que el trabajo no daba tregua. A mitad de los cuarenta la vida ya es mucho. Parecían explicaciones razonables, y no estaban del todo equivocadas. Pero no eran ni de lejos toda la historia.
La perimenopausia no es una sola experiencia. El recorrido de cada mujer – y el de las personas que la quieren – es distinto. Kate nunca tuvo sudores nocturnos – uno de los síntomas que casi todo el mundo asocia a la menopausia. Entre sus primeros síntomas hubo palpitaciones, ansiedad, enfado, irritabilidad y acúfenos. Niebla mental que hacía que esta mujer lúcida y competente dudara de su propia cabeza. Olvidos. Ganas de llorar. Cambios físicos que le resultaban extraños e inquietantes. Para otra mujer será algo completamente distinto. Eso es parte de lo que hace que sea tan difícil de reconocer.
Yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Soy un hombre de cincuenta y tantos. Mi madre habrá pasado por esto. Mujeres con las que he trabajado habrán pasado por esto. Nadie hablaba nunca de ello, y la perimenopausia sencillamente no era algo que supiera que existía tal y como lo entiendo ahora. Desde luego no sabía que le puede empezar a una mujer a finales de los treinta o principios de los cuarenta. Kate tampoco, así que no lo vimos venir. Así estuvimos nosotros, dos años.
Dos amigas de Kate se dieron cuenta antes que nadie y le dijeron con delicadeza que no era la de siempre y que podía ser hormonal. Se encendió la bombilla, empezamos a informarnos y de repente veíamos información sobre la menopausia por todas partes. Es increíble cómo los mensajes no calan hasta que estás preparado para recibirlos. Poco después le recetaron THS.
Empezar la THS es el principio, no el final
Si a tu pareja le recetan THS, no esperes una cura inmediata. Ajustar la dosis lleva tiempo – meses, a veces más. Hubo semanas en las que las cosas iban mejor y luego semanas en las que no. Hace falta paciencia por parte de los dos, y hace falta registro: saber qué ha cambiado, cuándo cambió y si un cambio en cómo se siente tiene que ver con un cambio de dosis o de presentación.
Por qué le hice una app
Llevo 25 años en desarrollo de apps a nivel global, así que tenía sentido que buscara una app que pudiera ayudarla a gestionarlo todo. El problema es que no encontré ninguna en la que pudiera confiar. He construido sistemas de recogida de datos a gran escala – programas de fidelización. Sé cómo funcionan esos sistemas a nivel comercial. La mayoría de las apps de salud – incluidas la mayoría de las apps de menopausia – se basan en el mismo modelo: de uso gratuito, financiadas por los datos que generan sus usuarias. Datos de salud, datos de síntomas, la información más personal que una mujer registra cada día. La mayoría de las usuarias no lo sabe. Kate tampoco, hasta que se lo expliqué.
Así que decidí crear una app diferente – totalmente privada, en el propio dispositivo. Nada sale del teléfono. No hay servidor ni terceros. El valor está en la herramienta, no en los datos. Puedes leer más sobre este tema (muy importante) aquí.
Construimos las funciones alrededor de su experiencia real: registrar los síntomas a lo largo del tiempo para que los patrones se hagan visibles, gestionar las pautas de THS y los recordatorios para rutinas complejas (gel, parches, fases de progesterona – hay más que gestionar de lo que la gente cree), controlar el sueño y generar un informe estructurado que puede llevar a su médico. Un registro con fecha y hora, con los patrones a la vista, que le da a un profesional algo con lo que trabajar en una consulta de 10 minutos. Contamos con aportación clínica y con un montón de usuarias beta – sus comentarios fueron esenciales para el desarrollo de TALIA y ahora agradecemos los comentarios de nuestras usuarias.
Lo que ojalá hubiera sabido como marido
Yo soy de los que resuelven problemas. Cuando algo no funciona, quiero encontrar la causa y arreglarlo. La perimenopausia no funciona así, y nos ha exigido paciencia y comprensión a los dos. Los hombres necesitan informarse sobre la perimenopausia tanto como las mujeres. No para arreglarla – no pueden – sino para dejar de culparse, dejar de tomárselo como algo personal y empezar a ser útiles en lugar de estar simplemente desconcertados. Cuanto antes entiendas lo que está pasando de verdad, mejor podrás estar ahí para ella.
Las mujeres en la mediana edad suelen estar agotadas, y hasta buscar una app puede parecer otra cosa más ‘por hacer’. Pero usar una app como TALIA les quita carga mental. La construí pensando en esta etapa de la vida – los menos toques posibles y recordatorios que atraviesan la niebla.
Preguntas frecuentes sobre la perimenopausia
¿Mi mujer está en la perimenopausia?
No hay una única prueba que lo confirme, y la perimenopausia es distinta en cada mujer. Puede empezar a finales de los treinta o en los cuarenta, a menudo años antes de que desaparezca la regla. Si has notado un conjunto de cambios sin explicación a lo largo de meses, como cambios de humor, ansiedad, sueño interrumpido, fallos de memoria o cambios en su ciclo, merece la pena planteárselo y merece la pena hablarlo con su médico de cabecera. Registrar los cambios a lo largo del tiempo hace que esa conversación sea mucho más fácil.
¿La perimenopausia puede causar ansiedad y ataques de pánico?
Sí. Cuando el estrógeno y la progesterona fluctúan, afectan a la química cerebral que regula el estado de ánimo, así que la ansiedad es uno de los síntomas más comunes de la perimenopausia. Alrededor de una de cada cinco mujeres tiene ansiedad en esta etapa, y en algunas puede provocar ataques de pánico, a veces con taquicardia, mareos u opresión en el pecho. Johns Hopkins Medicine y el NHS describen esta relación.
¿La perimenopausia puede empezar a los cuarenta?
Sí, y a menudo antes de lo que la gente espera. En la mayoría de las mujeres empieza a mitad de los cuarenta, aunque puede empezar a finales de los treinta, y suele durar varios años antes de la menopausia en sí. Como llega cuando la vida ya va cargada, es fácil confundir los síntomas con estrés.
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